jueves, 2 de mayo de 2013

LO PEOR DE CAPRICORNIO

Fuente: Facebook: Astro Mundo

Capricornio es un misterio debajo de una fría estrategia ambiciosa que cuando se rompe muestra un corazón entre pañales. Se deprime bastante y casi siempre cree que es debido a temas de trabajo, económicos o de cualquier otro deber que hay que cumplir y que no deja sitio al niño frustrado que lleva dentro. Aquí no hay que extenderse mucho: el problema de Capricornio es su niño ausente, su incapacidad para jugar, para divertirse. La vida acaba siendo algo muy serio para un Capricornio y eso no lo aguanta mucho tiempo ni él ni los que le rodean y que tanto necesita.

Tal vez sea este el signo zodiacal que menos siente la necesidad de ser ayudado emocionalmente puesto que, en el fondo, su temor es encontrarse un corazón de ermitaño donde otros lo tienen de carne y hueso. Emocionalmente Capricornio depende de su energía polar, Cáncer, y en cierta manera es verdad el tópico de su frialdad calculadora pero ni siquiera Capricornio puede vivir sin el calor del amor, de la ternura. Es esa dependencia que siente de la energía Cáncer, para sentirse emocionalmente vivo, la que le lleva al más terrible de sus vacíos: el miedo al abandono.

Sentirse emocionalmente abandonado lleva a Capricornio al ártico feroz de su soledad y al frío absurdo de los frutos materiales y profesionales no compartidos. Atravesar ese miedo al abandono pidiendo la nutrición emocional que necesita, luchando por ella, es la tarea más difícil de Capricornio que muchas veces compra, controla o –estratégicamente- abandona el corazón de quién le da ternura, quedando atrapado en ese Saturno terrible que, por miedo a ser destronado, se come a sus hijos, uno a uno. Enfrentarse al padre que le devoró con los dientes del deber ser y del juicio; posteriormente proyectado en las figuras de autoridad es imprescindible para Capricornio.

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